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Patrimonio Histórico


Iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora

Fue construida en la segunda mitad del siglo XVI por expreso deseo del emperador Carlos V. Las trazas se hicieron en 1559 nada menos que por Francisco del Castillo "El Mozo", el prestigioso arquitecto de formación italiana, quien dirigió las obras hasta su muerte, tras la cual se encargó de continuarlas su hermano Benito. La fábrica avanzó lentamente por la falta de recursos económicos y en 1600 aún no estaba concluida.

El templo se levantó, como establecían las costumbres de la Orden de Calatrava, sobre el lugar ocupado por la antigua ermita de Nuestra Señora de la Estrella, y de nuevo debía quedar bajo el nombre y amparo de la Virgen. De una única nave, con planta rectangular y estructura de cajón, que se cubría por falsa bóveda de cañón y madera, presenta en sus laterales capillas de nicho, abiertas por arcos de medio punto, para acoger pequeños altares. La cúpula cercana al presbiterio conserva en sus pechinas las pinturas del siglo XVII, mientras que las que se pueden observar en el intradós son de la segunda mitad del siglo XX.

En su exterior exhibe una encomiable dignidad y singularidad a pesar de la sencillez constructiva y de las limitaciones presupuestarias. La portada principal se levanta sobre una pequeña escalinata y queda enfatizada por la torre del campanario de la iglesia, sobre la que curiosamente se ubica en su primer cuerpo. Su disposición es, sin embargo, la tradicional: arco de medio punto con filetes en las impostas, enmarcado por columnas corintias simétricamente moduladas que se levantan sobre pedestales que, a su vez, dan perspectiva de profundidad a la portada y sostienen el entablamento, cuyo friso contiene un texto epigráfico. La remata un frontón triangular con saliente sostenido por ménsulas. Lo más significativo, sin duda, es el bucráneo manierista del segundo cuerpo de la torre, una especie de máscara ornamental con guirnaldas, inspirada en los dibujos de Serlio, que denota muy a las claras la autoría de Francisco del Castillo. El tercer cuerpo acoge las campanas y termina en forma de chapitel.

Presenta otra portada sobre un muro de mampostería, escasamente decorado, en el lado oeste, con pilastras adosadas y arco de medio punto con frontón triangular. Repite el esquema en un segundo cuerpo, a pequeña escala, para acoger una hornacina con la imagen en piedra de la Virgen.

La iglesia fue declarada en 1994 Bien de Interés Cultural.

Ermita de San Francisco

Se trata de una ermita contemporánea de cierto interés artístico, clara volumetría y expresivo perfil, levantada alrededor de 1920. Es un templo estilísticamente historicista que, en la disposición, elementos, contrastes y ornato exterior, se inspira en la lexicografía del barroco tardío hispanoamericano.

La portada se articula en dos cuerpos: el inferior con arco de medio punto y, en los laterales, pilastras adosadas cajeadas que terminan en pinaculillos con bolas; y el cuerpo superior, que acoge una iconografía alusiva al santo titular abrazando al Cristo crucificado, y lo rematan nuevos pinaculillos, aún más pequeños, también con bolas. La espadaña aloja una pequeña campana y culmina en un frontón curvo que se rompe para acoger el basamento de una cruz. Llama la atención el contraste del rojo del ladrillo de la portada con el blanco de la fachada, así como el juego de bordes cóncavos y convexos de la espadaña. En el interior, con planta en forma de cruz latina, destaca el crucero, cubierto con bóveda de media naranja.

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